Los monstruosos animales de la prehistoria 3 Pág

30-04-2021 169 Visitas

Animales monstruosos de especies muy diversas luchaban por el derecho a la vida hace centenares de millones de años. Sus formas no estaban aún adaptadas a todas las exigencias del ambiente. Hoy encontramos sus huellas y restos fosilizados, perfectamente reconocibles.

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Animales monstruosos de especies muy diversas luchaban por el derecho a la vida hace centenares de millones de años. Sus formas no estaban aún adaptadas a todas las exigencias del ambiente. Hoy encontramos sus huellas y restos fosilizados, perfectamente reconocibles.
Nuestro mundo actual nos es tan familiar, que nos cuesta creer que su flora y su fauna pudieron ser muy diferentes en otras épocas. La Tierra no ha evolucionado sensiblemente desde la aparición del hombre; comparada con la edad de nuestro planeta, toda la civilización humana es reciente. ¿Qué son unos milenios en la historia del universo?
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Un. dimetrodonte lucha con un protorosaurio. Obsérvense sus curiosas prominencias sobre la columna vertebral.
Antes del hombre, y durante millones de años, las especies más variadas de animales se sucedieron sobre la tierra. Sus restos fosilizados se encontraron en los terrenos sedimentosos y en los depósitos endurecidos del fondo de los mares, lagos y ríos desaparecidos. ¡El conjunto de esos depósitos no tiene menos de 50 kilómetros de espesor y, sin embargo, no se remonta a los orígenes del mundo!
Los primeros animales aparecieron durante la era primaria y»variando mil veces de forma y tamaño*llegaron hasta nuestros tiempos. Hubo en otras épocas seres gigantescos, y> algunos de estos señores de la Tierra cuyo cuerpo ha sido reconstruido por los sabios, eran tan espantosos que parecían engendros de cuentos fantásticos.
Muchas especies tuvieron que desaparecer después de inútiles tentativas para sobrevivir? y muchas otras también debieron transformarse para poder perdurar.
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Tricerátops. Provistos de tres cuernos, estos poderosos animales tenían las dimensiones del actual elefante y eran igualmente temibles.
Pero, ¿cómo se produce esta transformación o evolución? es un fenómeno por el cual algunas especies varían lentamente, perdiendo ciertos rasgos para adquirir otros que se transmiten por herencia a los descendientes.
Esta transformación no se realiza de repente, sino que, por el contrario, exige numerosas generaciones para consolidarse. Una cantidad incalculable de siglos será necesaria, por ejemplo, para que un pez con aletas y agallas llegue a transformarlas en patas y en pulmones aptos para la vida terrestre: primero nacerá un ejemplar con una pequeña modificación de las aletas, que le facilitará la marcha por los fondos marinos; después de miles de años sé dará otro paso adelante, con un aparato respiratorio, por ejemplo, capaz de resistir un tiempo la desecación de las lagunas; y así sucesivamente durante milenios y milenios, hasta obtener, mediante la suma de pequeñas modificaciones transmitidas por herencia, una especie nueva que camina sobre la tierra en vez de nadar bajo el agua.
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Estegosaurios provistos de dos ¡Has de placas triangulares colocadas sobre la espina dorsal.
Estos pequeños cambios se llaman "mutaciones hereditarias"! y muchos de los nuevos seres que producen no resultan aptos para sobrevivir o hacer frente a sus enemigos; entonces la nueva raza, nacida de modificaciones inútiles, sucumbe sin dejar rastros. Sólo perduran los más fuertes y mejor adaptados.
Así, después de incontables tentativas que duraron millones de siglos, partiendo de los primeros seres elementales y microscópicos, llegamos a la infinita variedad de formas que presenta hoy el mundo animal.
Hablábamos hace un momento de los depósitos sedimentarios de la corteza terrestre, formados por el polvo y los residuos que continuamente se acumulan sobre el suelo. Si hacemos en ellos un corte vertical, resulta que cada capa de depósitos corresponde a una época de nuestro planeta, y en cada capa encontramos huellas de animales que vivieron en esa época. Esas marcas y restos fosilizados (es decir, petrificados) constituyen el libro en el cual, capítulo tras capítulo, la vida misma grabó su historia. Así podemos observar la transformación de seres, desde los más sencillos hasta los más complejos, y comprobar la lenta evolución de la flora y de la fauna en el curso de las edades de nuestro globo.

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